No somos de volver siempre al mismo lugar. Nos interesa lo que no conocemos: culturas nuevas, ciudades que no estaban en el plan, el restaurante local al que no llega ningún tour.
Tatiana lee un libro ambientado en un pueblo del que nadie ha oído hablar y, tarde o temprano, terminamos ahí — así hemos conocido rincones de la Toscana, pueblos como Sitges en la costa catalana, y lugares que jamás habríamos encontrado en una guía.
Ese es el mismo criterio con el que armamos los viajes de nuestros clientes: no el destino obvio, sino el correcto.